Kobido: Ritual imperial y antiguo camino de la belleza


Masaje facial japonés rejuvenecedor o lifting facial natural

Qué es, de dónde viene y en qué consiste KOBIDO

 

Kobido es un masaje facial que durante siglos estuvo reservado exclusivamente para la familia imperial y miembros de la realeza japonesa, por su sofisticación, delicadeza y asombroso efecto rejuvenecedor y reafirmante. Además también previene y reduce el proceso de envejecimiento, mejora la oxigenación y nutrición de las células de la piel, libera la energía y la tensión bloqueadas en músculos faciales y del cuello, mejora el flujo linfático, consolida y tonifica los músculos, estimula la producción de colágeno y elastina y equilibra el flujo de energía del rostro.

 

Kobido combina técnicas de masaje facial, drenaje linfático, digitopresión y shiatsu -todas tratadas desde la tradición médica y pensamiento orientales- y los resultados son visibles desde la primera sesión. La piel se ve brillante, luminosa, fresca y más firme en un rostro sereno y radiante.

 


Con un tratamiento continuado en el tiempo, esta terapia consigue atenuar las arrugas y la flacidez y mejorar la textura general de la piel, además de mitigar el acné, disimular las manchas de pigmentación o erradicar las migrañas.

 

Además no trata únicamente la capa superior de la epidermis, como hacen los masajes occidentales, sino que estimula también los nervios faciales alcalzando las células de la piel, beneficiando y aumentando la circulación sanguínea, distribuyendo nutrientes y eliminando toxinas e impurezas.

 

Además del efecto cosmético, al tratar las tensiones musculares del rostro, también favorece la relajación de forma significativa, mitigando los efectos del estrés y actuando también muy favorablemente cuando hay problemas de bruximo. Tras una sesión, la persona queda muy relajada y con una sensación muy reconfortante de liberación en el rostro.

 

La sesión de Kobido dura unos 45 minutos y en ella se utilizan productos cosméticos naturales como aceites esenciales y aromaterapia. Este masaje no sólo abarca el rostro y el cuello sino también la zona de hombros y cabeza en general.


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Es toda una experiencia sensitiva, estimulante, muy especial y delicada, de aplicación sutil y rítmica, pero también profunda, dinámica y potente


Una sesión de Kobido tendrá un efecto flash que puede aprovecharse para cualquier situación especial en la que queramos destacar la belleza natural del rostro, pero el efecto de esta técnica es acumulativo, por lo que se recomienda, para más destacables resultados, un tratamiento de choque inicial de al menos 5 sesiones, a ritmo de 1 sesión semanal (o hasta 2 semanales si es necesario), así como sucesivas sesiones de mantenimiento que pueden irse repitiendo a ritmo de 1 sesión cada 15 días o, más adelante, 1 sesión mensual, según los casos. El tratamiento de choque puede también repetirse a lo largo del año, especialmente coincidiendo con cambios estacionales, etapas en las que se protege el rostro preparándolo para las nuevas condiciones ambientales y sus efectos asociados.


1 SESIÓN

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Para solicitar información o comenzar tus sesiones de Kobido utiliza nuestro

 formulario (pinchando aquí) o envía un email a: aradiabienestar@gmail.com


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para mejorar la condición de la piel de cuello y cara!


Resumen de los efectos de esta técnica multiefectiva

 

l Efecto reductor y corrector: del mismo modo que el ejercicio reafirma y tonifica el cuerpo, el masaje facial fortalece y tonifica la musculatura facial ayudando a prevenir la flacidez y las arrugas.


l Efecto radiante: aumenta el riego sanguíneo de la piel favoreciendo la eliminación de células muertas, aumentando la luminosidad, dando un aspecto saludable y una sensación fresca y juvenil del aspecto de la piel. También incrementa el aporte de nutrientes más eficientemente, reduciendo y ralentizando los signos visibles del envejecimiento.

 

l Efecto terapéutico: el masaje facial incrementa la temperatura de la piel, facilitando la liberación de toxinas profundamente fijadas, a las que los limpiadores no alcanzan. Al aumentar la temperatura se activa el sistema linfático, lo que le permite transportar y eliminar más eficientemente las bacterias y las toxinas de las células de la piel.

 

l Efecto regulador: con esta técnica se aumenta la capacidad de la piel para retener la hidratación, creando una barrera emoliente contra la evaporación.

 

l Efecto relajante: el masaje facial libera las contracturas del tejido muscular, permitiendo una buena irrigación sanguínea por toda la superficie del rostro. Esto aporta oxígeno y nutrientes hasta las células de la piel. Únicamente cuando la circulación sanguínea se ve mejorada, las células dérmicas pueden repararse y rejuvenecerse por sí mismas.



Más información sobre Kobido en el blog de ARADIA BIENESTAR, artículo: Kobido, masaje facial japonés rejuvenecedor